Make your own free website on Tripod.com

CALENTANDO LA MAÑANA

Reflexiones III
Home
Historia
Equipo
Secciones
Reflexiones I
Reflexiones II
Reflexiones III
Reflexiones IV
Reflexiones V
Contacto

El perro fiel

 

Una pareja de jóvenes que tenía varios años de casados y nunca pudieron tener un hijo, para no sentirse solos compraron un cachorro y lo amaron como si fuese su propio hijo. El perro creció hasta convertirse en una grande y hermosa mascota de la casa.
El perro salvó, en más de una ocasión, a la pareja de ser atacada por los ladrones, siempre fue muy fiel, quería y defendía a sus dueños contra cualquier peligro.
Luego de siete años de tener el perro, la pareja logró tener el hijo tan anhelado.
Estaban muy contentos con su hijo y disminuyeron las atenciones que tenían con el perro, este se sintió relegado y comenzó a sentir celos del bebé y ya no era el perro cariñoso y fiel que tuvieron durante siete años.
Un día la pareja dejo al bebe plácidamente en la cuna y fueron a la terraza a preparar una carne asada. ¿Cual fue su sorpresa cuando se dirigían al cuarto del bebé? Ven al perro en el pasillo con la boca ensangrentada, moviéndoles la cola. El dueño del perro pensó lo peor, sacó un arma que llevaba y en seguida mato al perro. Corre al cuarto del bebé y encuentra una gran serpiente degollada. El dueño comienzo a llorar, no podía creer lo que había pasado, el perro le salvó la vida a su bebé…. Y
É
L HABIA MATADO A SU PERRO FIEL!!! 

¿Cuántas veces no hemos juzgado a las personas, las hemos juzgado y condenado, sin investigar a qué se debe su comportamiento, cuáles son sus pensamientos y sentimientos? Muchas veces las cosas no son tan malas como parecen, sino todo lo contrario.

 

 

Ganadores y perdedores

 

Cuando una persona ganadora comete un error dice: “Me equivoqué”, y aprende la lección;

Cuando una persona perdedora comete un error dice: “No fue mi culpa”, y se la echa a los otros.

 

Una persona ganadora sabe que la adversidad es la mejor de los maestros;

Una persona perdedora se siente víctima ante la adversidad.

 

Una persona ganadora sabe que el resultado de las cosas depende de él;

Una persona perdedora cree que la mala suerte sí existe.

 

Una persona ganadora trabaja muy fuerte y genera más tiempo para sí mismo;

Una persona perdedora está siempre “muy ocupada” y no tiene tiempo ni para los suyos o para desarrollar algún proyecto nuevo.

 

Una persona ganadora enfrenta los retos uno a uno;

Una persona perdedora les da vueltas y no se atreve a intentarlo.

 

Una persona ganadora se compromete, da su palabra y la cumple;

Una persona perdedora hace promesas, no asegura nada y cuando falla sólo se justifica.

 

Una persona ganadora dice: “Soy bueno, pero puedo y voy a ser mejor”;

Una persona perdedora dice: “No soy tan malo comparado a otra mucha gente”.

 

Una persona ganadora escucha, comprende y responde;

Una persona perdedora sólo espera hasta que le toque su turno para hablar.

 

Una persona ganadora respeta a aquellos que saben más que él y trata de aprender algo de ellos;

Una persona perdedora resiste y se niega a aquellos que saben más que él y sólo se fija en los defectos de ellos y no reconoce lo que tienen de virtudes.

 

Una persona ganadora se siente responsable por algo más que sólo su trabajo;

Una persona perdedora no se compromete y dice: “Sólo hago mi trabajo o lo que me toco”.

 

Una persona ganadora dice: “Debe haber una mejor forma de hacerlo para triunfar”;

Una persona perdedora dice: “Esta es la forma en la que siempre lo hemos hecho y no voy a tratar otra mas por que a lo mejor fracaso”.

 

Una persona ganadora es parte de la solución;

Una persona perdedora es parte del problema.

 

Una persona ganadora se fija en como se va a ver la pared en su totalidad cuando ya este terminada;

Una persona perdedora se fija solamente en el ladrillo que le toca colocar y nada más.

 

Y TU…., ERES UNA PERSONA GANADORA O PERDEDORA??????

TU DECIDES QUE TIPO DE VIDA QUIERES TENER.

 

 

La sabiduría de un padre

 

Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la  tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo: 
    -¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.  -¿Por qué le llamas desgracia? - respondió el padre veremos lo que
trae el tiempo... A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.
    -¡Padre, qué suerte! - exclamó esta vez el muchacho -. Nuestro caballo ha traído otro caballo.
2    -¿Por qué le llamas suerte? - repuso el padre - Veamos qué nos trae el tiempo.
    En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo,
y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo.  El muchacho se quebró una pierna.
    -¡Padre, qué desgracia! - exclamó ahora el muchacho -. ¡Me he quebrado la pierna! Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:
    -¿Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo!  El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que gimoteaba en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra.  Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.  El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

calentandolamanana@hotmail.com